Victoria

Tengo 36 años, soy mamá de Pedro y Felicitas. Me encanta el entrenamiento de fuerza y llevar una vida saludable.

Mi vínculo con el gimnasio empezó después de una lesión de ligamentos en ambas rodillas jugando al fútbol. Tras las operaciones y la rehabilitación, los médicos fueron claros, tenía que seguir fortaleciendo mis piernas, no sólo para volver a hacer deporte, sino para mi vida diaria. En resumen, para tener una mejor calidad de vida.

Al principio me costó un poco. Yo solo movía mi cuerpo jugando al fútbol, nunca había entrenado fuera de el. Pero desde los primeros días en el gimnasio noté el cambio, me hacía bien y me llenaba de energía. También empecé a entrenar el tren superior, algo que nunca imaginé. Y comprobé yo misma que el mito: "las mujeres se ponen grandotas con la fuerza", es falso.

El gimnasio fue mi compañero en la recuperación, me ayudó mentalmente, me hizo sentir fuerte y segura, y también me hizo verme mejor frente al espejo.

Hoy ya forma parte de mi vida, de mis mañanas y es la mejor forma de sentirme bien.

Algo muy lindo, es que mis hijos nos vean entrenar a su papá y a mí. Creo que es el mejor ejemplo. Quiero que el deporte esté presente siempre en nuestras vidas.

Por eso siempre voy a recomendar y motivar a todas las personas a que lo hagan, y que sumen calidad de vida.