Desde mi adolescencia jugué al fútbol con amigas, amaba moverme. Era mi mundo, mi escape, mi pasión.
Hasta que dos roturas de ligamentos (una en cada rodilla 😅) me obligaron a frenar, operarme y arrancar desde cero.
En plena recuperación descubrí el gimnasio... y sin darme cuenta, también descubrí una nueva versión de mí. Empecé entrenando para fortalecer mis piernas, pero terminé fortaleciendo todo mi cuerpo... y mi mente.
Esta es mi historia real de cómo pasé del miedo al gimnasio a entrenar todos los días.
El miedo después de las lesiones
Después de dos cirugías y meses de rehabilitación, mi cuerpo se sentía frágil. Tenía miedo de:
- Volver a lesionarme las rodillas
- No saber cómo usar las máquinas
- Sentirme débil comparada con quien era antes
- No pertenecer a ese mundo del "fitness"
El momento de la verdad: llegada al gimnasio
Mi kinesiólogo me había recomendado complementar la rehabilitación con entrenamiento de fuerza. "Para fortalecer las piernas", me dijo.
Llegué al gimnasio pensando en una sola cosa: hacer que mis rodillas fueran más fuertes que antes. No sabía que eso cambiaría mi vida completa.
Mi primera conversación honesta
En recepción les conté mi historia: "Vengo de dos cirugías de rodilla, necesito empezar muy de a poco". Esa honestidad me salvó.
Mi primer entrenamiento: solo para las rodillas
Ejercicios de rehabilitación: 20 minutos
Mi enfoque: Fortalecer cuádriceps e isquiotibiales con ejercicios que ya conocía de kinesiología.
La realidad: Los ejercicios que había hecho en el consultorio se sentían completamente diferentes con máquinas reales.
Leg press: mi primera máquina
El instructor me enseñó a usar la leg press específicamente para fortalecer mis rodillas sin impacto.
- Empecé con peso mínimo
- Movimientos lentos y controlados
- Concentrándome en la técnica, no en la cantidad
El área de pesas libres: terra incognita
Mi rutina incluía "dumbbell squats". Entré al área de pesas libres y... nope. Demasiado intimidante. Me fui directamente a los estiramientos.
Los errores que cometí (para que no los repitas)
Intenté hacer 8 ejercicios diferentes en mi primer día. Terminé haciendo todos mal en lugar de enfocarme en 3-4 básicos.
Fingí que sabía lo que hacía en lugar de pedir ayuda. El personal está ahí para ayudar, no para juzgar.
Pasé más tiempo mirando a los demás que enfocándome en mi propio entrenamiento.
Pensé que me sentiría como una atleta desde el día uno. Obviamente, no fue así.
Lo que realmente aprendí ese día
1. Mi cuerpo era más fuerte de lo que pensaba. Había sobrevivido a dos cirugías y estaba listo para recuperarse.
2. El gimnasio no era el enemigo. Era mi aliado para volver a ser activa.
3. Empezar de cero no era un fracaso. Era una oportunidad de construir algo mejor.
4. Cada pequeño progreso contaba. No necesitaba grandes transformaciones, solo constancia.
Cómo evoluciono mi relación con el entrenamiento
Mes 1-3: Solo rehabilitación. Leg press, extensiones de cuádriceps, ejercicios de movilidad.
Mes 4-6: Agregué ejercicios de core y brazos. Sin darme cuenta, empecé a sentirme más fuerte en general.
Mes 7-12: Descubrí que me gustaba el entrenamiento de fuerza. Empecé a entrenar todo el cuerpo.
Hoy: Entreno todos los días porque me hace sentir poderosa. Volví a jugar fútbol ocasionalmente y agregué pádel. Mi cuerpo es más fuerte que antes de las lesiones.
MI GUÍA para empezar en el gimnasio (especialmente si volvés de una lesión)
ANTES de empezar:
- Sé honest@ con tu situación: contá si volvés de lesiones o si sos principiante
- Pedí ayuda profesional: aunque sea para las primeras sesiones
- Enfocáte en TU proceso: no te compares con otros
PRIMERAS SEMANAS:
- Consistencia sobre intensidad: mejor 3 veces por semana suave que 1 vez fuerte
- Escuchá a tu cuerpo: especialmente si tenés historial de lesiones
- Celebrá pequeños logros: cada sesión completada es un éxito
MI RUTINA DE ARRANQUE (post-lesión de rodillas):
Fuerza (2-3 series de 12 repeticiones):
- Leg press: fortalece sin impacto
- Extensión de cuádriceps: control de la rodilla
- Curl de isquiotibiales: equilibrio muscular
- Plancha: core fuerte protege todo el cuerpo
Estiramiento: 10 minutos enfocado en piernas
Total: 35-40 minutos
Lo que nadie te cuenta sobre ser principiante
Vas a estar adorlorida mañana. Y eso significa que hiciste algo bien.
Vas a sentir que no perteneces. Todos hemos estado ahí.
Vas a querer rendirte después de la primera semana. Es normal. Sigue apareciendo.
Vas a progresar más rápido de lo que crees. En un mes, ya te sentirás como en casa.
Mi mensaje para vos
Hoy entreno todos los días, como saludable (sin complicarme), juego al fútbol de vez en cuando, algo de pádel, y disfruto sentirme fuerte. Entreno para vivir mejor.
Así como yo lo logré, vos también podés. Podés sentir esa energía, esa confianza, ese bienestar que te cambia por dentro y por fuera 💪✨
¿Tenés miedo de empezar por una lesión pasada? ¿Sentís que "ya es tarde" para vos? Te prometo que tu cuerpo está esperando esa oportunidad de ser fuerte de nuevo. ¿Cuál va a ser tu primer paso?
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